RELATOS DE UNA BACTERIA FELIZ: PRESENTACIÓN

Hace unos 4.500 millones de años se formó el planeta Tierra, y las primeras formas de vida fueron las bacterias, que se calcula que aparecieron hace unos 3.800 millones de años. Por eso, y como te podrás imaginar, ellas tienen amplia experiencia en eso de manejarse en este planeta, siendo capaces de adaptarse a cualquier entorno o situación. 

Y fue que a través de esos diferentes procesos de adaptación, las bacterias empezaron a colaborar para hacer frente a las diferentes dificultades que las complicadas condiciones de vida les presentaban en ese primigenio planeta. Y fruto de esa intensa colaboración, a través de un proceso conocido como endosimbiosis empezaron a aparecer las primeras formas complejas de vida empezando por las amebas, más tarde las algas, diferentes animales, plantas, y mucho, mucho más tarde, los seres humanos.

Visto de una manera muy gráfica, si consideramos que la historia del planeta Tierra tuviera 24 horas, las bacterias habrían aparecido a las 19:45 horas y el ser humano, tal y como lo conocemos, en el último segundo. Por lo que, evidentemente, se puede asegurar que somos hijos de nuestras amigas las bacterias. Incluso las células propias del cuerpo humano, las células eucariotas, son consideradas primas hermanas de las bacterias por ser unas células evolucionadas mediante el proceso de endosimbiosis antes mencionado.

El ser humano aparece en el último segundo

Hoy en día se ha calculado que el número de células eucariotas en un cuerpo humano es de unos 30 billones, y el de bacterias en unos 39 billones. Por lo tanto, como te puedes imaginar,  tal y como mimes a tus bacterias, ellas te mimarán a ti.

Así que, a fin de darte a conocer la importancia de cuidar de estos diminutos maravillosos seres, te animo a que acompañes a Felicity y Bacilón en el maravilloso viaje por el cuerpo humano que están a punto de iniciar para que sepas qué hacen por nosotros y como podemos hacer para que hagan su trabajo sin dificultades y tu puedas disfrutar de buena salud por muchos años.

Felicity es una estilizada y vital bacteria, de finas y lacias fimbrias. Está casi siempre de buen humor, por que sabe lo que necesita para ser feliz. Es una aventurera nata y le encanta viajar por ese maravilloso cuerpo humano que habita. Aunque es una bacteria joven, tiene una gran sabiduría, gracias al cuerpo en el que vive, de una persona consciente de si misma que cubre a Felicity de todas sus necesidades.

De forma redondeada, Bacilón es un tipo más bravucón de bacteria. Parece no estar nunca satisfecho con nada y siempre se queja de todo. Se le ve un tipo duro y resistente.

Felicity y Bacilón se conocieron cuando la primera se encontraba alojada en una zona cercana al pulmón, y de repente apareció Bacilón.

– ¿Qué te pasa chico? Te veo un poco perdido -le dijo con voz dulce y sosegada Felicity al recién llegado. 

-¡Nada! -contestó secamente el aludido.

-¡Vaya! ¿No tenemos un buen día hoy, eh?

-¡Es que no sé que hago aquí! ¡Ni de donde vengo! 

Nuestra dulce amiga decidió intentar echarle una mano. Al fin y al cabo, todas las bacterias, el primer día que aparecieron, se sintieron así, y todos necesitamos a menudo que alguien nos eche una mano.

-Yo soy Felicity, y tu, ¿tienes nombre? 

-Bacilón. O al menos eso es lo que he visto que pone en un lugar de mi membrana celular.

-Pues nada Bacilón, ¡BIENVENIDO AL MARAVILLOSO MUNDO DE LO MATERIAL!

-¿»Mundo de lo material»? ¿A qué te refieres? -el recién llegado no salía de su asombro.

En ese momento, su nueva compañera soltó una sonora carcajada.

-Es que hasta ahora eras sólo algo potencial en forma de simbionte, y es posible que nuestro Planeta Ser Humano se haya enojado. Además, ha hecho frío, él estaba poco abrigado y has aparecido tu para responder a sus necesidades biológicas con una misión específica que cumplir.

-¿De que misión me hablas?

-Bueno, eso es algo que tienes que descubrir por ti mismo observando qué es lo que tu esencia te pide que hagas.

-¿Y cómo se hace eso? -preguntó un aún sorprendido Bacilón.

-Bueno, si me dejas, me gustaría hacerte un recorrido por este maravilloso Planeta Ser Humano que habitamos y mostrarte quienes somos, qué hacemos, cómo nos transformamos y qué necesitamos para ser felices y darle una larga vida y bienestar a la persona que pertenecemos. ¿Te apuntas?

Tras escuchar atentamente las palabras de su recién conocida amiga, Bacilón se quedó en forma latente unos segundos, tras los que pensó que podía ser interesante.

-Bueno, vale,…pero con la calma ¿eh?

-¡Hecho! -contestó una entusiasmada Felicity.

Y así fue como Felicity y Bacilón empezaron esa andadura que les habría de llevar a conocer en profundidad las más interesantes y curiosas circunstancias que pueden afectar a un ser vivo y qué papel desempeñan ellos y los de su especie en todo este ecosistema que denominamos concretamente cuerpo humano

En el próximo relato Felicity y Bacilón nos hablarán del sistema endocrino y las hormonas, con lo que aprenderás a prevenir y mejorar «enfermedades» como la diabetes o el hipotiroidismo por ejemplo. ¿Nos acompañas?

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¡SALUD!

ENAMORA A TUS BACTERIAS…..Y OLVÍDATE DEL «CONTAGIO»

Por San Valentín, piensa en tus bacterias. A ellas les debes la vida, y con ellas estarás siempre hasta el fin de tus días, y según como las trates, ellas te tratarán a ti.

Del origen de las bacterias y de su importancia para nuestro bienestar lo explico en mi libro, ¡HAZ FELICES A TUS BACTERIAS! Un relato para el bienestar y una larga vida, que si aún no tienes, puedes comprar clicando AQUÍ.

Pero hoy quiero centrarme en la falsa idea de que las bacterias causan «enfermedades». Y es que pensar de esa manera, sería como creer que los bomberos son los responsables del fuego que están intentando sofocar porque los encontramos allí desplazados. Y, es que, como, los bomberos, las bacterias nos ayudan a «apagar fuegos» en esos lugares que están en proceso de degradación, limpiando esa zona.

Pero, ¿de dónde viene esa idea de que las bacterias provocan enfermedades?

Todo se debe a los descubrimientos del médico húngaro Ignaz Semmelweis, quien se dio cuenta que, simplemente con el lavado de manos, se podía reducir la muerte puerperal del 10-35% a un número inferior al 1% cuando trabajaba en el Hospital General de Viena.

A pesar de que entonces al Dr. Semmelweis no se le hizo mucho caso y se le llegó a tildar de «loco» por sus propios compañeros muriendo en un psiquiátrico, años después se aplicó lo que él descubrió mediante la utilización de técnicas de asepsia en todos los entornos sanitarios.

Entonces, si que es cierto que las bacterias son peligrosas

Es una verdad a medias. Lo que ocurre es que ellas, como seres vivos que son, se adaptan a su entorno. Si están en un ambiente adecuado, ellas no necesitan ser agresivas, pero si su entorno cambia, ellas, para adaptarse, pueden volverse más agresivas. Piensa en una buena persona, la mejor persona que conozcas: ¿no crees que si la insultaras y pegaras acabaría intentando defenderse? Pues nuestras amigas las bacterias igual.

Ellas tienen una misión muy clara: HACER PROLIFERAR LA VIDA EN ESTE PLANETA.

Y cuando una persona muere, las bacterias que viven en su interior, se transforman para degradar ese cadáver. Así, unas bacterias que vivían en harmonía en un cuerpo vivo, al morir, ese entorno en el que vivían, cambia, y ellas se adaptan, transformándose en bacterias «comedoras» de carne humana para degradarla y hacer desaparecer de la tierra a ese cadáver ayudando así al ecosistema terrestre. ¡Imagina que podría pasar si las bacterias no hicieran eso!

Sigue imaginando: tienes un médico que está haciendo una disección a un cuerpo muerto, y llena sus manos de bacterias que se han transformado y especializado en comer carne humana. Y ese médico, sin lavarse y quitarse esas bacterias de encima, va a tratar una mujer que acaba de dar a luz, entrando en contacto con partes desgarradas de la mujer parturienta. Entonces, las bacterias, transportadas por las manos del cirujano, llegan a ese cuerpo, y como se especializaron en destruir carne humana, empiezan a secretar sustancias tóxicas con ese fin a la sangre de la pobre mujer recién parida que pondrá en grave riesgo la vida a esa persona provocando la antes mencionada fiebre puerperal.

Y con el resto de «enfermedades infecciosas» ocurre lo mismo. Todas ellas vienen provocadas por cambios en el interior del cuerpo que alteran la normal acción bacteriana.  Estos cambios pueden venir provocados por desnutrición, intoxicación del cuerpo de sustancias como aditivos alimentarios, metales pesados y frecuencias electromagnéticas (tal y como ha ocurrido en la COVID-19 y que puedes consultar en este estudio)  o por estados emocionales intensos mantenidos en el tiempo.

¿Y el contagio entonces? ¿No lo provocan las bacterias (y virus)?

Si entendiste lo que te expliqué en el punto anterior, te darás cuenta que lo que se «contagia» son las condiciones específicas en la que la persona se encuentra: observa como en épocas de hambruna, miedo, cambios sociales, desnutrición y malas condiciones higiénicas es cuando se producen y produjeron las grandes epidemias en el mundo.

Excelente explicación de Ana María Oliva,  doctora en Biomedicina, sobre el auténtico origen del «contagio»

Y si, la higiene es importante, pero NO EN EXCESO. Lo que ocurre con un exceso de suciedad, es que se genera un ambiente de humedad, calor, falta de aire, etcétera que provoca que se desarrollen bacterias que secretan sustancias que pueden ser nocivas para nuestro bienestar, pero si tenemos espacios razonablemente limpios y bien aireados, ¡OLVÍDATE DE PRODUCTOS BACTERICIDAS Y OTRAS SUSTANCIAS EXTREMADAMENTE TÓXICAS PARA NUESTRO ORGANISMO!

Y lo mismo ocurre con una excesiva higiene de manos y del cuerpo: necesitamos bien «despiertas» a nuestras pequeñas amigas, y estar enjabonándonos, o lo que es peor, estar alcoholizando nuestra piel con geles hidroalcohólicos, lo único que hace es poner en serio peligro nuestra salud, ya que eliminamos un importantísimo número de bacterias que hacen que perdamos el equilibrio adecuado entre las diferentes familias de bacterias que viven en esa parte del cuerpo, abriendo la puerta a la aparición de cualquier enfermedad dermatológica.

¡Hagamos el amor a nuestras bacterias pues!

Una de las mejores maneras de hacer felices a nuestras incansables compañeras de viaje, es el contacto físico, los besos, las caricias, y por supuesto, hacer el amor tanto como puedas con tu pareja. y si no la tienes, ¡ÁMATE A TI MISM@! Hoy en día, sabemos de la importancia de amar y ser amados. y es que esa sensación se sabe que es muy buena para nuestras bacterias, ya que secretan unas sustancias denominadas neurotransmisores como la dopamina y la serotonina (ver artículo), imprescindibles para sentirnos tranquilos y felices.

¡GRACIAS BACTERIAS! ¡OS QUIERO!

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MIEDO A ENFERMAR

Miedo a enfermar

Enfermo es la persona que sufre una «enfermedad». Y un enfermo, de acuerdo a su significado, que proviene de la palabra «infirmus«, significa que es alguien que «pierde la firmeza», que «no está firme».

Por otro lado, hay que entender que una «enfermedad» es un desarreglo biológico en el que el cuerpo busca el equilibrio y nos da señales, que en medicina se denominan signos y síntomas, de que algo no está bien. Si una persona no presenta ningún síntoma (sensación subjetiva que describe el «enfermo» como por ejemplo un dolor en alguna parte del cuerpo o una sensación de mareo) o signo (aquello que si puedo ver y objetivar como puede ser una hinchazón en alguna parte del cuerpo, un cambio de color o incluso fiebre, que puedo medir con un termómetro), no se considera una persona enferma, o que haya perdido su firmeza.

Evidentemente, a nadie le gusta estar «enfermo», ya que esa sintomatología acompañante no es nada agradable. Por eso, habitualmente nos da cierto miedo enfermar, ya que perdemos esa capacidad de autonomía y de relación con los otros, algo de suma importancia como seres vivos sociales que somos.

Pero lo que ocurre a menudo es que, tras el miedo a enfermar, se esconde el miedo a morir. Y más desde el año 2020 en el que se nos ha «inoculado» esa sensación de «peligro de muerte inminente» por una supuesta «pandemia».

Y para hacer las cosas más complicadas aún, ahora se nos hace creer que una prueba de laboratorio, es una prueba que puede decirnos si estamos enfermos o no, aunque no tengamos ningún signo o síntoma: ¡INADUITO! Esa prueba es la famosa PCR o (Polymerase Chain Reaction o Reacción en Cadena de Polimerasa en español), una prueba inventada por el bioquímico y Premio Nobel de Química Kary Mullis.

Vídeo en el que el propio Kary Mullis explica como la PCR no sirve para detectar ninguna enfermedad

Y es que el miedo, a pesar de ser una emoción fundamental para la supervivencia de las especies, porque nos ayuda a alejarnos de los peligros que nos acechan, también puede ser la base de muchos problemas de salud, ya que afectan de manera muy importante a la capacidad de nuestro sistema inmunitario de hacer frente a los cambios en su entorno de una manera efectiva, algo que es conocido desde hace decenas de años por la propia medicina occidental.

Además, y para finalizar, decir que el miedo también puede provocar una alteración en el adecuado equilibrio de nuestras amigas las bacterias generando lo que se denomina disbiosis intestinal, eje fundamental sobre el que pivota nuestro bienestar.

Así que si quieres saber más cosas sobre cómo cuidar de tus amigas las bacterias, entra www.labacteriafeliz.com y suscríbete a este blog haciendo clic AQUÍ.

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