Medidor glucosa


Recientemente, la televisión pública autonómica catalana (TV3) se hacía eco a través de uno de sus noticiarios de las personas que se prevé que sufrirán esta enfermedad de cara al año 2030, cifra que parece que si no se pone remedio a tiempo, superaría los 500 millones (ver noticia en catalán), con las consecuencias económicas y de salud que ello podría conllevar. Pero con medidas muy sencillas y baratas, podría ser muy fácil revertir este proceso.

DIABETES

¿Qué es la diabetes?

Para poder vivir, necesitamos que todas y cada una de nuestras células reciban dos formas de energía fundamentales: el oxígeno, que conseguimos del aire que respiramos y la glucosa, que obtenemos de los alimentos que ingerimos.

Para que la glucosa pueda penetrar dentro de la célula, necesitamos una sustancia denominada insulina. Dicha sustancia es secretada por el páncreas, el que además de secretar la insulina tiene otras importantes funciones para nuestro sistema digestivo.

Y cuando las células del páncreas encargadas de secretar insulina (células beta de los islotes de Langerhans) dejan de funcionar correctamente, la glucosa que no puede penetrar en las células se acumula en la sangre, originando la enfermedad que denominamos diabetes. Si el páncreas no genera nada o prácticamente nada de insulina, estamos hablando de diabetes tipo 1. Y si se genera poca cantidad de insulina, estamos hablando de diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 1 debe ser tratada con la inyección de insulina y la diabetes tipo 2 se regula con dieta y a menudo con medicación oral.

¿Qué consecuencias tiene un exceso de azúcar en la sangre?

Cuando en la sangre hay una elevada cantidad de glucosa, las consecuencias pueden ser:

  • Pérdida de peso y musculatura debido a que las células no poseen su alimento básico.
  • Rápida fatiga, por el mismo motivo que el anterior.
  • Neuropatía diabética o disminución de la sensibilidad al dolor: el azúcar en exceso en la sangre afecta a los receptores del dolor provocando esa disminución de sensibilidad.
  • Disminución del riego sanguíneo por estrechamiento del sistema vascular, lo que, entre otras muchas cosas, provocará dificultades en la cicatrización.
  • Pérdida de visión por afectación del nervio ocular.
  • Afectación del sistema renal: las moléculas de glucosa se recuperan en los riñones para devolverlas a la sangre, pero cuando está en exceso, estas moléculas destruyen el tejido renal y pasan a la orina.
Además, debido a lo aquí descrito, los pacientes diabéticos, debido al inadecuado riego sanguíneo de sus miembros y a la falta de sensibilidad al dolor, corren el riesgo de desarrollar úlceras por presión y vasculares que a corto o medio plazo, pueden terminar en amputaciones de los miembros inferiores.

Asimismo, también hay el riesgo de sufrir una insuficiencia renal, que podría terminar en diálisis.

Todas estas consecuencias, como se puede suponer, generan un elevado coste a los servicios sanitarios de salud por no hablar ya del coste a nivel humano desde un punto de vista del sufrimiento que genera al paciente que lo sufre y a su entorno.

¿Qué provoca el fallo en las células productoras de insulina?

Las células beta de los islotes de Langerhans empiezan a fallar tras una mutación genética de dichas células.

Las mutaciones genéticas se producen siempre por cambios en el entorno celular (ver vídeo), y hoy en día ya se conocen diversos factores que provocan la alteración de las células pancreáticas.

En relación a la diabetes tipo 1, parece ser que hay una relación entre un gen relacionado con la longevidad y la secreción de insulina. El mismo gen que está involucrado también en las mal llamadas “enfermedades autoinmunes”(1), entre las que se incluye a la diabetes (ver artículo).

Y tanto para la diabetes tipo 1 como tipo 2, el factor que contribuye en mayor medida a un fallo en el entorno celular de las células del páncreas es el desarrollo de procesos inflamatorios, especialmente la inflamación que viene dada por el sobrepeso y el estrés.

¿Influyen las emociones de alguna manera en el desarrollo de esta enfermedad?

Según parece, efectivamente, la vivencia de determinadas emociones en algunos momentos de nuestra vida podría conllevar el desarrollo de esta enfermedad (ver artículo).

¿Hay alguna relación entre páncreas, diabetes y la microbiota intestinal?

Efectivamente, el páncreas, desde su origen, tiene una íntima relación con la microbiota intestinal. Por un lado, es un órgano que se forma a raíz de una transformación de las células en el intestino (ver vídeo).

Y por otro lado, hay cada vez mayor evidencia científica de la relación entre nuestra microbiota intestinal y el desarrollo de esta enfermedad, en especial de la diabetes tipo 1 (ver artículo).

Especialmente peligroso y dañino son los endulzantes artificiales que a menudo son utilizados por los pacientes diabéticos como sustitutos del azúcar. Dichos endulzantes suponen un auténtico peligro para nuestra microbiota intestinal (ver artículo).

¿Se puede curar la diabetes?

Sí, parece ser que sí, que hay indicios que la diabetes podría encontrar solución.

Si tenemos en cuenta las causas que comentábamos anteriormente como origen de esta enfermedad, si sabemos cambiar el ambiente en el que viven nuestras células, se podría prevenir y curar.
Setas
Evidentemente, la dieta es una herramienta fundamental para mejorar los niveles de azúcar en sangre. Y unos humildes alimentos pueden ser unos poderosos aliados: las setas. Según parece, estas alteran la composición de la microbiota intestinal de tal manera que mejoran la regulación de la glucosa en sangre (ver artículo).
Además, tal y como decíamos, teniendo en cuenta que los procesos de envejecimiento están involucrados también en el desarrollo de la diabetes, se ha descubierto también que las setas poseen dos sustancias, el glutatión (ver vídeo) y la ergotioneína, dos antioxidantes muy potentes que actuarían como elementos que ayudarían a enlentecer este proceso (ver artículo).
Y en relación también a la detención del proceso de envejecimiento, sabemos que la disminución de la ingesta de alimentos, enlentece el acortamiento de los telómeros, la parte de los extremos de los cromosomas, lo cuales se ha visto que cuanto más se acortan, más envejecemos. Por eso, son muy interesantes hacer cada semana al menos un ayuno de unas horas saltándose una comida. Lo ideal sería saltarse una cena, con lo que desde la comida hasta el desayuno, pueden pasar unas 12 o 16 horas sin comer ningún alimento (ver artículo). Además, es importante también comer con hambre, y no por obligación.
Finalmente, hace algunos años, de manera casual, se descubrió que la capsaicina, la sustancia picante presente en algunas especies y alimentos como el pimiento picante, estimulaba a las células beta del páncreas a producir insulina de nuevo (ver artículo).
Pimientos picantes
Y por supuesto, huelga decir que actividades que nos ayuden a regular nuestros niveles de estrés y ansiedad y que nos ayuden a reequilibrar nuestras emociones serán de gran ayuda también.
(1) Se suele entender como “enfermedad autoinmune” a aquella enfermedad en que se supone que el cuerpo se ataca a sí mismo. En la naturaleza, ningún ser vivo se ataca a sí mismo sin motivo. La destrucción de células del cuerpo por nuestro sistema inmunitario es porque entiende que dichas células podrían ser dañinas y por eso las destruye. Y si estas células envían este mensaje a nuestro sistema inmune es por qué han mutado por el entorno hostil en el que se encuentran.
Publicado en ARTÍCULOS, dolencias.

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