Marcha nórdica

“Orandum est ut sit mens sana in corpore sano”.
(Uno sólo debe rezar por una mente sana en un cuerpo sano. - Décimo Junio Juvenal)

EJERCICIO FÍSICO Y MICROBIOTA



Juvenal viene a decirnos que por lo que se debe rezar de verdad (o dar gracias al destino) es por tener tanto mente como cuerpo sanos. Así, debemos intentar mantener tanto nuestro cuerpo como nuestra mente en forma. Curiosamente nuestra microbiota intestinal juega un papel clave en ello.

¿Por qué es tan necesario el ejercicio físico?

Para comenzar, recordar que el ejercicio físico ayuda a deshacernos de los desechos acumulados en nuestro cuerpo, ejerciendo una limpieza interna de nuestros órganos, músculos y sistema linfático; el esfuerzo nos hace respirar más profundamente llenando de oxigeno nuestro cuerpo, favoreciendo el correcto funcionamiento de las células y eliminando toxinas a través del sudor.

Relación cuerpo/mente

Cuerpo y mente son inseparables, el primero físico y el segundo etéreo o inmaterial. Se mantienen unidos como el papel untado de aceite que si intentamos separarlos se deterioran ambos.

Se ha demostrado que el ejercicio influye en el cerebro y sobre todo en el hipocampo (incrementando la memoria: la principal función del hipocampo es la de mediar en la generación y la recuperación de recuerdos); de la misma manera que crecen nuestros músculos también lo hacen partes de nuestro cerebro al practicar ejercicio.

Desde otro punto de vista, también evidenciado por numerosos estudios, se relaciona el sedentarismo en los países desarrollados como la causa de entre el 9 al 16% de muertes. Por tanto un ejercicio físico regular y moderado acabará por fraguar los cimientos que hablábamos cuando cuidamos nuestra mente a través de la meditación.

¿Qué beneficios nos aporta el ejercicio físico?

Es más que sabido que el ejercicio físico mejora la función mental, la autonomía, la memoria, la rapidez, la “imagen corporal” y la sensación de bienestar, se produce una estabilidad en la personalidad caracterizada por el optimismo, la euforia y la flexibilidad mental. Además, el deporte tiene una gran influencia en la prevención de muchas enfermedades como la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

Concluyendo, algunos de los cambios que nos proporciona el ejercicio físico son reconocibles cuando los practicamos porque los sentimos e incluso, algunos son tan evidentes que son perceptibles visualmente. La relación de los beneficios es muy extensa y vamos a intentar relacionarlos a continuación pero, sin duda, nos dejaremos alguno en el tintero:
Beneficios biológicos:
  • Mejora de nuestro estado de forma y resistencia física.
  • Regula la presión arterial.
  • Mantiene y puede incrementar la densidad ósea.
  • Podemos regular el peso corporal.
  • Aumenta el tono y la fuerza muscular.
  • Mejora de la flexibilidad y movilidad de las articulaciones.
  • Reduce la sensación de fatiga.
Beneficios psicológicos:
  • Aumento de la autoestima.
  • Mejora el concepto de nuestra imagen.
  • Reduce el aislamiento social.
  • Rebaja la tensión emocional y el estrés.
  • Ayuda a recuperarnos de la depresión.
  • Nos relaja.
  • Aumenta el estado de alerta.
  • Disminuye el número de accidentes laborales.
  • Reduce la agresividad, ira, angustia...
  • Incrementa el bienestar general.

¿Cómo influye el ejercicio en la microbiota?

Está demostrado que el ejercicio físico realizado en las dosis recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) mejora nuestra condición física y calidad de vida.

Hasta hace poco se creia que estos beneficios estaban limitados, en primer lugar, a que mejora la circulación sanguinea (también de los intestinos) originando un mayor suministro de nutrientes e incrementando la función intestinal y, por otro lado, ayudando a favorecer la motilidad intestinal fomentando así la evacuación de excrementos o residuos.

Estudios recientes en ratones dan como resultado que los que practicaron ejercicio físico muestran una mayor abundancia y variedad de bacterias intestinales que los ratones sedentarios (Ver estudio) y otro más(Ver estudio).

Los estudios en humanos no son tan evidentes y no se ha podido demostrar esta íntima relación ejercicio-microbiota, posiblemente porque las personas que hacen ejercicio también tienen una alimentación más saludable. Aunque hay investigaciones en marcha que parecen sugerir que es un precursor de una mayor biodiversidad microbiana intestinal (Ver artículo).

En cambio, los atletas sometidos a estrés físico, por el duro ejercicio al que se someten, y psiquico, por obtener determinadas marcas, pueden incidir negativamente en su microbiota (Ver estudio).
Publicado en ARTÍCULOS, salud.

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